Os falta valor

Hay veces en las que comerse mucho la cabeza buscando la solución de un intrincado enigma es verdaderamente absurdo. Podemos jugar a ser el hermano pequeño de Poirot, amasando pistas y horizontes que creemos despejar, pero si lo que no os gusta es perder el tiempo, como yo, os aconsejo que os dejéis de búsquedas rocambolescas, porque desenmascarar la verdad no es algo complicadísimo en ocasiones, por ejemplo, como la que estamos viviendo ahora.

¿Que a qué refiero?, pues a que simplemente estamos como estamos porque sois todos unos cobardes. Y sí, hablo solo de Vosotros sin incluirme en la ecuación, y puede que os haya parecido un ejercicio de superioridad o me toméis por un ególatra que piensa que los que me rodean son todos una panda de idiotas.

NOTICIA DE ACTUALIDAD: LA MAYORÍA SÍ LO SOIS.

Y ese es el verdadero problema de nuestra sociedad, que el número de zopencos apesebrados, de pseudointelectuales acomodados sin oficio ni beneficio, es tan alto, que a muchos solo nos queda tratar de haceros despertar con obviedades de parvulitos y datos cristalinos para los ojos valientes.

Sé que estaréis quizá un poco molestos, mis queridos idiotas, pero no os preocupéis, voy a optar por ser un poco condescendiente (no por molestarte o insultar, sino porque a estas alturas ha quedado claro que solamente hacéis caso a vuestros líderes cuando os tratan como a niños pequeños incapaces de escoger entre dos caminos por vosotros mismos sin sufrir una embolia) y, al mismo tiempo, educativo con vosotros, y os daré algunos ejemplos de donde están todos los agujeros del colador por el que habéis lanzado sin miramientos no solo vuestro futuro, sino también el mío, el de vuestros hijos, y el de toda la gente que queréis.

Comencemos por el principio.

El comienzo de todo llegó cuando os dejasteis engañar el 11M (para que veáis donde está la línea de salida), cuando ansiosos de insultar con motivos férreos a presidente, caísteis en la trampa de votar a un partido que, solo unos años antes, nos había dejado en la más absoluta ruina y habían optado por luchar contra el terrorismo en el mismo cuarto oscuro y pestilente en el que se suelen mover. Igual que a perros rabiosos incapaces de pensar, salisteis a las calles con los tres pares de calzoncillos y la cinta de la guantera en la cabeza, y votasteis del único modo que jamás debe hacerse: buscando venganza, y no el bienestar social.

Después, tras una gestión en la que acabamos siendo el país más vilipendiado y tachado por todos los demás líderes como “los idiotas”, optasteis por volver a cambiar de rumbo (¿recordáis que antes os habéis ofendido con lo de “solamente hacéis caso a vuestros líderes cuando os tratan como a niños pequeños incapaces de escoger entre dos caminos por vosotros mismos sin sufrir una embolia”?, pues eso) y dejar en mano de un cobarde (como vosotros) un país en ruina, que optó por no tocar NADA de lo sembrado por el anterior y sí por tomar medidas algo impopulares pero, sorpresas que te da la vida, nos volvió a colocar en un paro medianamente correcto y con algo de respeto en el extranjero (algo solo, tampoco nos pasemos).

Y ahora viene lo bueno. Llevados en volandas por los medios de comunicación pagados por el gobierno para que atacaran a su rival dándole alas a la mayor basura política de nuestra historia, y confiando en que todos vosotros a esas alturas ya solamente usabais un par de neuronas, por eso de no ir cagándoos en plena calle o en los rincones de alguna tienda de ropa, se llevó a cabo una moción de censura en la que, sin nadie imputado en el gobierno, se derrocó al que había bajado el paro (eso hay que reconocérselo) para poner como presidente a alguien que fue expulsado varias veces de su partido, entre otras cosas por haber sido pillado tras una cortina colocando votos a lo bestia en unas urnas (esta “élite”, como he dicho, es de aplauso).

Tras esta jugarreta, en la que reconozco no tuvisteis mucha culpa más allá de no quejaros al ver quién estaba empezando a escalar la montaña, llegó el golpe maestro, en el que a base de ese populismo que solo puede tragarse personas con una inteligencia baja no, bajísima, o sedientas de unas ganas de vivir holgadamente a base no hacer nada y que solo están al nivel de las peores sanguijuelas, llegó al trono posiblemente la persona más inútil y aprovechada, más mentirosa y psicópata, que haya pisado jamás un cargo público, y con él junto a los nacionalistas más chapuceros, los comunistas más pijos y los amigos más lameculos de los terroristas, la hecatombe está servida.

Insultos, falsedades, robos a manos llenas, pactos con la peor de las calañas, enchufismo masivo, secretos de estado sorprendentes, ataques indiscriminados a la oposición y al Rey, y todo esto, todo, sin que ninguno de vosotros hicierais nada. Nada de nada. Siquiera os levantasteis del sofá. Seguramente, y solo estoy teorizando, se debió a que por una vez os gustó ver en el poder a alguien igual de idiota que vosotros, porque existe la creencia popular de que cuando el que manda es igual que tú (en este caso, un anormal profundo) las cosas irán bien, porque él sabe lo que necesita el pueblo; porque ÉL es el pueblo.

¿Y cómo os ha funcionado eso?

Estamos a puertas de la mayor hambruna y pobreza desde la Guerra Civil (incluso peor dicen algunos), sin nadie al timón más que para seguir mareando la burra y utilizando la viejísima táctica de decir una cosa hoy y otra mañana para que los idiotas andéis como pollos sin cabeza, y así, poco a poco, no solo estáis a punto de perderlo todo (porque cuando no haya para pagar a los funcionarios públicos, es decir, policía, médicos o jueces en octubre, ya hablaremos) sino que todas esas ganas de levantaros, y que lanzasteis por la alcantarilla cuando ellos os lo pidieron, han desaparecido para siempre. Porque no sois más que marionetas, y lo sabéis, y encima os empeñáis en atacarnos a nosotros, que somos los que os tratamos de abrir los ojos antes de que el choque contra el muro os reviente los globos oculares.

¿De verdad sabéis lo que estáis haciendo?, ¿sois conscientes de lo ridículos que sois cuando nos venís con argumentos como “pues este hizo tal, y este otra ahora hace pascual”, como si les debierais algo a los que nos han metido en este lío? ¿Cu-cu, hola, hay alguien ahí? Lo peor es que sí hay alguien, pero cuando os deis cuenta vais a sentiros como mierdas, y aunque os cueste creerme, no queremos eso los que os damos un zasca tras otro. Nos reímos de vosotros, claro, y tratamos de que con el ridículo en el que os colocamos cada vez que abrís la boca al menos os de por reaccionar, pero sin ese poco valor que os queda, y que malgastáis al enfrentaros con nosotros, bien guiado, me temo que vais a perecer sin siquiera haber sido un ser humano pleno. Porque sin valor para ver, analizar, y querer cambiar lo que nos hace más débiles y pobres, ¿cómo pretendéis poder conseguir vuestras verdaderas metas?

Os falta valor y os sobran pájaros en la cabeza; ¿pero que se puede esperar de alguien que le das a escoger entre un trabajo o una paguita por no hacer nada, y escoge la paguita?

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