Cuando muere un perro rabioso

La muerte siempre es algo triste, porque aunque le llegue a alguien que despreciamos o tememos, a alguien que, de poder ser, habríamos deseado llevarle en brazos hasta ella nosotros mismos, siempre habrá alguien cercano que, de algún modo incomprensible para cualquiera con cierto raciocinio, llore esa perdida. Alguien que le tenía cariño o anteponía el sufrimiento de este al que hubiese regalado al mundo durante algunas de sus exhalaciones.

Pero estamos hablando de un sucio perro rabioso, así que los que lloran por perros son, sin duda, pertenecientes a la misma calaña inmunda del que pereció.

Y no es por insultar gratuitamente, es por llamar a las cosas por su nombre; nada más.

Hay animales que es mejor que nunca hubieran nacido, porque su mera existencia es sinónimo de la enfermedad que nos corroe como especie, por eso es tan extraño ver como algunos degenerados se empeñan en regalar caricias mimosas o dulces chucherías a los que, claramente, le arrancarían la misma mano que les alimenta si tuvieran la más mínima oportunidad. Porque hay quien no tiene en la sangre nada más que odio del que no viene de la razón, del que nació sin más por una serie de ideas que solo mal entienden cerebros enfermos por la busqueda de un motivo que les invite a seguir con vida creyéndose útiles para alguien. Y por eso, porque su muerte el sinónimo de curación, de luz, de brindis, hay veces en que un último aliento huele a flores y a lluvia de verano, que saben a sonrisas de niños que no podrán matar y a esa falta de miedo del que es inocente y camina libre sin esperar escuchar pasos a sus espaldas.

Hay días en los que levantarse de la cama lleva tras de sí noticias agradables y buenas, sanadoras para nuestro mundo, y por eso hoy brilla tanto el sol, porque sabe que hay alguien que no volverá a levantarse para seguir regando al mundo con sufrimiento y rencor.

¿Abro esa botella que teníamos reservada para momentos especiales?, tienes razón, es verdad, mejor la sigo reservando, que aun quedan muchos perros rabiosos en el mundo; y la mayoría ni siquiera están metidos en una celda…

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